
- "La fotografía es un poderoso médium. Nos lleva al otro lado de la vida.Y allí, atrapados en su mundo de luces y sombras, siendo sólo presencia, también vivimos.Inmutables. Sin penas. Redimidos nuestros pecados. Por fin domesticados... Congelados.Al otro lado de la vida... De donde no se vuelve".
Así se explica el propio autor en una turbadora pieza audiovisual con la que da carpetazo a la exposición en el Reina Sofía. Así confiesa que la foto es su única y fiel compañera a lo largo del todos estos años, la única disciplina que mantuvo en mitad de la peste narcótica. Encontró en la cámara un canal expresivo que al cabo le ha servido para salvarse, para comprenderse. Tras muchas huidas, tras tantas habitaciones abandonadas, la fotografía es lo único que le permite pasar al otro lado, revisarlo todo sin manchare las manos. No del todo, al menos.