<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><rss xmlns:atom='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' version='2.0'><channel><atom:id>tag:blogger.com,1999:blog-8660791</atom:id><lastBuildDate>Wed, 23 Dec 2009 11:06:10 +0000</lastBuildDate><title>Un día más con vida</title><description>Notas portátiles</description><link>http://undiamasconvida.blogspot.com/</link><managingEditor>noreply@blogger.com (A.Mora)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:totalResults>185</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-8660791.post-7273133715657398050</guid><pubDate>Tue, 22 Dec 2009 17:51:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-23T12:06:10.459+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>periodismo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>reflexión</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Dexter</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Espoiler</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Cine</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Hernán Casciari</category><title>Espóiler</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SzEUat1TIWI/AAAAAAAAAqk/pb3spx3PiF8/s1600-h/casciari.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 188px; height: 97px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SzEUat1TIWI/AAAAAAAAAqk/pb3spx3PiF8/s200/casciari.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5418134275915719010" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Para quien no lo sepa, un &lt;i&gt;&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Spoiler"&gt;spoiler &lt;/a&gt;&lt;/i&gt;es un información sobre la trama de una serie televisiva que revela algún detalle importante sobre el argumento &lt;i&gt;por venir&lt;/i&gt; de dicha ficción. Un &lt;i&gt;espóiler&lt;/i&gt;, sujeto, vendría a ser un &lt;i&gt;aguafiestas&lt;/i&gt;, vaya, el típico que te revienta el final sorprendente del libro, la película o el cómic que aún no has leído.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ese, &lt;a href="http://blogs.elpais.com/espoiler/index.html"&gt;Espóiler&lt;/a&gt;, es el título de un blog de referencia en la crítica en español de series de televisión, a cargo del &lt;i&gt;blogger &lt;/i&gt;argentino Hernán Casciari. Un adicto a las series cuyas opiniones suelen ser tenidas muy en cuenta por sus lectores. Todo un prescriptor 2.0, que atesora premios por &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Hern%C3%A1n_Casciari"&gt;otras aventuras cibernéticas &lt;/a&gt;que ayudaron, tengo la impresión, a impulsar la creación de blogs en español.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero hoy Casciari puede haberse dejado por el camino algo del prestigio ganado durante los últimos años al haber &lt;a href="http://blogs.elpais.com/espoiler/2009/12/shameless-ya-tiene-subtitulos.html"&gt;revelado, parece ser que por descuido&lt;/a&gt;, el argumento del final de la cuarta temporada de Dexter. Los comentarios en esa entrada hierven de ira contra Casciari por &lt;i&gt;el &lt;/i&gt;&lt;i&gt;incidente&lt;/i&gt;. &lt;a href="http://twitter.com/#search?q=casciari"&gt;Twitter también recoge las reacciones&lt;/a&gt;. El autor desliza entre los propios comentarios &lt;a href="http://blogs.elpais.com/espoiler/2009/12/shameless-ya-tiene-subtitulos/comments/page/2/#66"&gt;una disculpa &lt;/a&gt;en la que se mofa de la exagerada condena por parte de los lectores y consigue enervar aún más los ánimos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Más allá de la más que posible torpeza de Casciari al no rendir abiertamente disculpas desde el principio, lo que salta a la vista es lo delicado de sostener un procedimiento clásico de consumo narrativo con la &lt;i&gt;viralidad&lt;/i&gt; y la inmediatez de Internet. Me explico. El mecanismo de la intriga sostenida es algo que viene de muy atrás, desde el inicio de las narraciones; una necesaria dosificación de la trama en pro de la multiplicación de las ventas que vivió su apogeo con el folletín del siglo XIX y cuya estela permaneció vigente... hasta la llegada del ciberespacio.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Mi sensación, no demasiado madurada, es que aquel mundo está en extinción. Internet lo ha matado, como ha hecho con otros muchos usos y costumbres ligados al consumo de productos culturales. La red ha expropiado, en buena medida, el poder a los gestores de la cultura de masas para esparcirlo entre los usuarios. Ya no estamos vendidos al buen ojo, el presupuesto o la benevolencia de un programador de una cadena española para poder disfrutar de una producción extranjera casi al mismo tiempo en que se estrena en su país de origen (que es casi siempre Estados Unidos).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero esa libertad, como todas, tiene sus contrapartidas. Y una de ellas es que cualquier usuario medio de la red tiene al alcance de un clic las últimas novedades sobre su serie, película, cómic, libro o videojuego favorito. Incluidos, claro, los dichosos &lt;i&gt;spoilers&lt;/i&gt;. Los fanáticos navegamos en busca de las últimas noticias sobre nuestros fetiches, haciendo equilibrios siempre para esquivar ese detalle que nos destripe la trama y dé al traste con aquella promesa de emoción, que, píldora a píldora, sobre todo las series acostumbran a destilar. Aceptamos, opino, jugar esa mano, pero sin querer ser conscientes de que nos arriesgamos a que alguien nos susurre que los reyes son los padres y arruine la magia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Un vistazo somero al desarrollo de la investigación en comunicación de masas revela que, con cada nueva irrupción tecnológica, con el surgimiento de cada nuevo medio, se desarrolla también un proceso de &lt;i&gt;aprendizaje &lt;/i&gt;del público. Cuando surgieron los periódicos, fueron tachados de mera propaganda impresa. La fe hacia los primeros mensajes radiados, la confianza en su infalibilidad, deparó experimentos tan curiosos como &lt;i&gt;&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/La_guerra_de_los_mundos_%28radio%29"&gt;La Guerra de los Mundos&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/La_guerra_de_los_mundos_%28radio%29"&gt;, de Orson Welles&lt;/a&gt;. Y no digamos la televisión, que lleva más de medio siglo adocenando a la población, pero que sin duda no goza hoy ni de una centésima parte del poder manipulador de que dispuso cuando, en sus orígenes, la audiencia no contaba con herramientas precisas para hacer frente a los mensajes.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Supongo que algo parecido terminará ocurriendo con Internet. A medida que vayamos moviéndonos por este nuevo mundo, nuestra pericia aumentará, nos haremos más escépticos, aprenderemos a escoger qué y cómo consumir, a usar escudos que nos protejan de las amenazas, que hoy son variadas y difusas, y por ello aparentemente más dañinas. Imagino, frivolizando, que también aprenderemos a protegernos de los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;espóileres&lt;/span&gt;. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8660791-7273133715657398050?l=undiamasconvida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://undiamasconvida.blogspot.com/2009/12/espoiler.html</link><author>noreply@blogger.com (A.Mora)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SzEUat1TIWI/AAAAAAAAAqk/pb3spx3PiF8/s72-c/casciari.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-8660791.post-2017523625400803930</guid><pubDate>Mon, 21 Dec 2009 11:41:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-21T16:46:28.624+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Brighton</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Vila-Matas</category><title>La lluvia en Brighton (Vila-Matas)</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/Sy-XnX-pZJI/AAAAAAAAAqc/ovc6dmvq7YM/s1600-h/DSCN0408.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 150px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/Sy-XnX-pZJI/AAAAAAAAAqc/ovc6dmvq7YM/s200/DSCN0408.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5417715579457463442" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Semejanza vanidosa. Yo también escribí en mi cabeza lo que sería descorrer esas cortinas y ver la lluvia sobre aquella playa. Luego lo viví con la sensación de que la realidad jugaba a desmentirme o a bailarme el agua hasta que me di de bruces con el chicharrero del verano de Madrid y todo se acabó, no de súbito, como lo hacen los sueños o los cuentos, sino perezosamente, como ocurre, supongo, en la vida:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/lluvia/Brighton/elpepuopi/20091129elpepuopi_1/Tes"&gt;La lluvia en Brighton (por E. Vila-Matas)&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/lluvia/Brighton/elpepuopi/20091129elpepuopi_1/Tes"&gt;El País (29/11/2009)&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Nos han instruido mucho acerca del mundo, pero en realidad no han sabido explicarnos nada. Porque no hay una explicación. Es una buena razón para dedicarse al arte, mostrar el absoluto misterio de las cosas.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Ahora bien, quienes debemos mostrar ese misterio constituimos también un misterio para nosotros mismos. Recuerdo una tarde en Lima, en un café de las afueras. Alguien dijo a mi lado: "Conocerse será siempre el problema de todos los hombres". Pensé que la frase, que era muy justa, no agotaba los problemas ni los enigmas. Veo un misterio en todo. Por ejemplo, en mi insistente tendencia a escribir los viajes antes de hacerlos y luego llevarlos a cabo lo más parecido a cómo los he escrito. En una primera etapa, esta tendencia me parecía una excentricidad. Ahora, un enigma.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Recuerdo, hace meses, haber ido a Brighton habiendo escrito previamente parte de lo que allí viviría. Había leído que el tiempo sería lluvioso y había visto en internet los tonos azulados de las cortinas de los cuartos del hotel donde me hospedaría. Gracias a esta sabiduría previa, construí y escribí una sencilla secuencia que ocurría nada más llegar a mi habitación. Escribí que entraba en mi cuarto y me invadía una angustia que iba en aumento a medida que me acercaba a la ventana para ver cómo caía la lluvia sobre la larga playa de Brighton. La lluvia parecía calar en lo más hondo de mi destino. Movía entonces, con gran desesperación, la cortina de tonos azulados, y después me entregaba a unos pensamientos (también los llevaba escritos) agrios y profundos.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;En la melancólica ciudad inglesa sucedió todo tal como había previsto (escrito, quiero decir), salvo el momento de angustia metafísica al mover con desesperación la cortina. Ahí debo decir que la desesperación, en contra de lo que tenía escrito, tuve que fingirla, lo que me hizo confirmar que no siempre que la ocasión lo requiere es fácil estar desesperado.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Me acuerdo de cuando allí en Brighton, algo más tarde, sentí la fatiga de estar pensando tan rutinariamente todo lo que ya llevaba escrito Y también de cuando me escapé del guión y pasé a modificar los aspectos más ásperos de lo que pensaba, y surgieron entonces otros pensamientos. Muy diferentes. Portentosos. Reparé en que no habría llegado hasta ellos de no haber seguido tan fielmente, hasta aquel momento, el guión que yo mismo me había escrito. O sea que me había ido bien permanecer fiel por un rato a la monotonía de aquello a lo que, por iniciativa propia, me había predestinado, porque gracias a esto había accedido, en una segunda etapa, a la sorpresa de ciertos pensamientos diferentes y portentosos, inesperados.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Pensé también en la época en la que la manía de escribir mis viajes antes de hacerlos me parecía tan sólo una extravagancia. Y también en el día en que unas frases de Ulrich Plass me hicieron ver que la manía era enigmática, pero no absurda e insustancial: "Es factible ver la biografía de Kafka como un experimento que puede resumirse en una pregunta formulada a modo de quiasmo: ¿puedo vivir mi vida de tal forma que cada una de las experiencias vividas se transformará en escritura, y puedo escribir de tal forma que toda mi escritura tendrá un impacto experiencial transformativo en cómo vivo?"&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:x-small;"&gt;Comprendí que nada tenía de singular mi disposición a incidir con la escritura en mi vida, y transformarla. Y pensé en algo con una cierta carga heroica que le había oído decir al rapero Juan Manuel Montilla, El Langui: "Creo en el destino, que está ahí, pero ha sido con mi carácter y mi voluntad como he ido trabajando para crear otro destino".&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Y también me acordé de Robert Musil que decía que si existe el sentido de la realidad, debe existir también el de la posibilidad: "Si al que posee el sentido de la posibilidad se le demuestra que una cosa es tal como es, entonces piensa: probablemente podría ser también de otra manera"&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:x-small;"&gt;Desde entonces, el sentido de la posibilidad me señala que mi escritura no sólo puede intervenir en lo que vivo, sino también transformarlo, intervenir en lo que piense, tal como sucedió el día de Brighton después de mover los cortinajes.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:x-small;"&gt;Es verdad que solemos no conocer nuestros propios defectos, pero también lo es que muy pocos conocen sus propias virtudes. A veces hay en nosotros vetas de oro cuya existencia desconocíamos. ¿Y si una de esas vetas ocultas en cada uno de nosotros fuera, por ejemplo, una asombrosa capacidad para que nuestra escritura tenga un "impacto experiencial transformativo" en lo que pensamos?&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Como estoy viendo que se puede llegar a lo nuevo a través de pensamientos previamente escritos, voy a escribir lo que haré y pensaré mañana por la mañana cuando baje con mis zapatillas de Muji al supermercado pakistaní a comprar café y me ponga entonces a pensar que una buena razón para dedicarse al arte es mostrar el absoluto misterio de las cosas...&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Ya veo que mañana actuaré según el designio de lo escrito y lo pensado aquí mismo, unas líneas más arriba, y que me quedaré a la espera de que me entre la fatiga de la rutina de lo predestinado y me sea dado entrar de nuevo en el espacio de los pensamientos insólitos, prodigiosos; es decir, ya veo que mañana me quedaré a la espera de entrar de nuevo en una esfera del tiempo no prevista por los designios divinos y quizás trate ahí de buscar un fuego, un vuelo, un espíritu constructor, que nunca debí dar por perdidos. Pero eso lo haré mañana, hoy no. Hoy me quedaré pensando un rato en todo lo que no comprendo. Será mañana cuando vuelva a manipular el material de alto riesgo de la vida. Y será formidable saber que todavía trabajo para crearme otro destino.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8660791-2017523625400803930?l=undiamasconvida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://undiamasconvida.blogspot.com/2009/12/la-lluvia-en-brighton-vila-matas.html</link><author>noreply@blogger.com (A.Mora)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/Sy-XnX-pZJI/AAAAAAAAAqc/ovc6dmvq7YM/s72-c/DSCN0408.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-8660791.post-2173305222647529741</guid><pubDate>Mon, 07 Dec 2009 19:20:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-07T21:00:26.679+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Chapter 27</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>reflexión</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Mark David Chapman</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>John Lennon</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Cine</category><title>Chapter 27</title><description>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SxUnBEP5KVI/AAAAAAAAAqM/4qK9nA5cT50/s1600/chapman.jpg"&gt;&lt;img src="http://1.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SxUnBEP5KVI/AAAAAAAAAqM/4qK9nA5cT50/s200/chapman.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5410273426629273938" border="0" style="margin-top: 0px; margin-right: auto; margin-bottom: 10px; margin-left: auto; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 200px; height: 96px; " /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold; "&gt;"Por haber matado a un señor tan grande, el hombre de la cadena les parece también en cierta medida grande, como si el crimen le hiciera acceder a un mundo superior"&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right; "&gt;R. Kapuscinski, &lt;i&gt;El Sha o la desmesura del poder&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Pasar a la historia es bastante más sencillo de lo que pudiera parecer en un juicio apresurado. Hay, por supuesto, una &lt;i&gt;Historia&lt;/i&gt; con mayúsculas, que protagonizan sólo un puñado de nombres; aquellos cuyos actos, deliberados o no, deciden el destino de miles, millones de hombres.&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero por debajo del once titular de la &lt;span style="font-style: italic; "&gt;Historia &lt;/span&gt;merodean los suplentes, que se ganaron un hueco en esa casta elástica que puede estirarse o encogerse a conveniencia. Tipos que un buen día se propusieron hacer algo que dejase huella. Tipos que tal vez nunca tuvieron esa ambición, pero encontraron al destino esperándoles tras una esquina.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Luego hay otra categoría: quienes prorrumpieron deliberadamente en el salón de la fama, la mayor parte de ellos blandiendo un rifle, pero nunca lo hicieron con el propósito acabar indexado en la Wikipedia. Sólo pasaban una mala temporada. Uno de ellos pudiera ser Mark Chapman. Días antes de que matase a John Lennon a la salida del Dakota, se desplazó a Nueva York, quien sabe con qué demonios rondándole. Y, por lo que cuentan las crónicas, pasó varios días merodeando el hotel en el que residía el Beatle, en busca de un autógrafo en el que iría impreso una especie de &lt;i&gt;mandala&lt;/i&gt;; la clave que abriera la puerta a los misterios del mundo, apenas sugeridos, codificados, en &lt;i&gt;&lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/The_Catcher_in_the_Rye"&gt;The Catcher in the Rye&lt;/a&gt;.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal; "&gt;Ayer ví &lt;i&gt;&lt;a href="http://www.imdb.com/title/tt0488988/"&gt;Chapter 27&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;. Un intento algo grueso de acercarse al desconcierto que gobernó a Chapman en esas horas previas al asesinato de Lennon. Mañana se cumplirán 29 años desde aquellos cuatro disparos por la espalda que privaron al mundo de un músico genial y le donaron un mito para la &lt;/span&gt;Historia&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal;"&gt;, esta vez sí, con mayúsculas. En la cita apuntada más arriba, Kapuscinski aludía a la admiración con la que los campesinos de un poblado persa miraban al asesino del Sha mientras éste era conducido a la capital para ser ejecutado. Chapman no sufrió la pena máxima, sigue en prisión a la espera de que se revise su caso el año próximo, mientras Yoko Ono continúa peleando un hipotético indulto. Así, con el paso de las generaciones la grandeza del magnicida se diluye, enfangada en el lodo de la cultura de masas. Forjando la paradoja de que, aunque las figuras de la celebridad y su asesino se equilibren, el crimen se muda de la enciclopedia al pastiche. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8660791-2173305222647529741?l=undiamasconvida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://undiamasconvida.blogspot.com/2009/12/chapter-27.html</link><author>noreply@blogger.com (A.Mora)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SxUnBEP5KVI/AAAAAAAAAqM/4qK9nA5cT50/s72-c/chapman.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-8660791.post-7766929447447016798</guid><pubDate>Mon, 30 Nov 2009 18:13:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-11-30T19:29:07.417+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>periodismo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>TVE</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>televisión</category><title>Publicidad en TVE</title><description>TVE encara en los próximos meses el doble reto de enfrentarse a la convergencia digital y al fin de la financiación publicitaria. Una travesía del desierto de la que corporación saldrá o bien reforzada o bien desintegrada. Lo veremos. Por el momento, los primeros indicios de cómo se afrontará esa carencia de anunciantes son sospechosos. Lo digo por el publi-reportaje sobre el nuevo Volswagen Polo que se han cascado hoy en pleno informativo:&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.rtve.es/mediateca/videos/20091130/volswagen-polo-elegido-como-coche-del-ano-2010-europa/639909.shtml"&gt;http://www.rtve.es/mediateca/videos/20091130/volswagen-polo-elegido-como-coche-del-ano-2010-europa/639909.shtml&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8660791-7766929447447016798?l=undiamasconvida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://undiamasconvida.blogspot.com/2009/11/publicidad-en-tve.html</link><author>noreply@blogger.com (A.Mora)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-8660791.post-3883015052739956817</guid><pubDate>Mon, 30 Nov 2009 08:17:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-11-30T10:34:28.544+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>periodismo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>reflexión</category><title>Nada es lo que parece</title><description>&lt;div style="text-align: left;"&gt;En menos de una semana, dos sucesos han vuelto a recordarnos a los periodistas la delgadez de la cuerda floja en la que nos balanceamos. Han vuelto a poner sobre la mesa la necesidad, radical, del contraste de las fuentes; la urgencia de recuperar el escepticismo y la prudencia como dos divisas insobornables del oficio.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Las noticias son cuadros que el periodista descuelga del muro de la vida para construir categorías, levantar relatos que sean asequibles para muchos y que contribuyan a amasar la conciencia colectiva. Son, en la mayoría de los casos, y aunque joda recordarlo, un formidable pilar conservador de las pautas sociales. En contra de lo que nos contaron en la universidad, las noticias no disparan revoluciones; más bien todo lo contrario: alimentan lo establecido. Por eso juegan (jugamos, entre todos: periodistas, público) a dibujar una fábula en la que siempre ha de haber, necesariamente, héroes y villanos.  &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;He aquí el villano:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SxOGk8p3jaI/AAAAAAAAAp4/SiK2uVmwzGo/s1600/4141126457_081c0e6646.jpg"&gt;&lt;img src="http://4.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SxOGk8p3jaI/AAAAAAAAAp4/SiK2uVmwzGo/s200/4141126457_081c0e6646.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5409815546717244834" style="display: block; margin-top: 0px; margin-right: auto; margin-bottom: 10px; margin-left: auto; text-align: center; cursor: pointer; width: 141px; height: 200px; " /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y en el reverso del naipe, el héroe: &lt;a href="http://www.adn.es/internacional/20091129/NWS-0087-atentado-guardia-herido-civil-bala.html"&gt;el Guardia Civil que evitó gallardamente, arriesgando su vida&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.elimparcial.es/nacional/eta-mato-en-leitza-en-2002-y-atento-por-ultima-vez-en-navarra-en-2008-52710.html"&gt;un nuevo atentado etarra&lt;/a&gt;. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En el tiempo de la hiperrealidad, todos se apresuran. Cada vez se adelgazan más los plazos y hasta los responsables políticos (&lt;a href="http://www.europapress.es/nacional/noticia-upn-dice-unico-camino-eta-derrota-20091129115851.html"&gt;1&lt;/a&gt;, y &lt;a href="http://www.rtve.es/noticias/20091129/reacciones-condena-del-intento-atentado/303436.shtml"&gt;2&lt;/a&gt;), a quienes debería exigírseles una prudencia redoblada, quieren ser los primeros en reaccionar. Se privilegia siempre a quien antes habla, al primero que reacciona. Cuando alguien pide paciencia, como ocurrió, por ejemplo, con el secuestro del pesquero, demuestra su ineficacia, su falta de coraje y de determinación para tomar decisiones contrarreloj. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Por el camino quedan los daños colaterales del vendaval de la actualidad. Queda Diego, que por unas horas fue un monstruo, y que ahora es sólo un chico destrozado, doblemente golpeado por la pérdida de una hijastra y por el escarnio público cuya llaga nunca cicatrizará. Y queda Salvador, el agente que, sin saberlo de manera explícita, sí conocía de sobra los resortes implícitos que la sociedad del riesgo se encarga de aventar frente a cualquier suceso inesperado: para gestionar una crisis, se busca un culpable primario que aglutine las sospechas y que permita a quien gobierna mantener el control simbólico de la situación. El problema estalla cuando los datos reales dan la espalda a la versión oficial, como ocurrió en aquellos días de marzo de hace cinco años, que nos enseñaron que una mentira, por más institucionalizada que esté, siempre es una bomba de relojería que puede explotar en las manos de quien la manipula. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Enlaces:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;- Guerra Eterna: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://www.guerraeterna.com/archives/2009/11/cuando_la_prens.html"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Cuando la prensa se erige en juez, fiscal y verdugo&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;- Escolar.net: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://www.escolar.net/MT/archives/2009/11/la-condena.html"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;La condena&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;- &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Lecturas:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;0 &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.casadellibro.com/libro-raval-del-amor-a-los-ninos/695995/2900000702470"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Raval, del amor a los niños &lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;(Arcadi Espada).&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;0 &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.casadellibro.com/libro-la-sociedad-del-riesgo-mundial-en-busca-de-la-seguridad-perdida/1178586/2900001229313"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;La sociedad del riesgo&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;(Ulrich Beck)&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8660791-3883015052739956817?l=undiamasconvida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://undiamasconvida.blogspot.com/2009/11/nada-es-lo-que-parec.html</link><author>noreply@blogger.com (A.Mora)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SxOGk8p3jaI/AAAAAAAAAp4/SiK2uVmwzGo/s72-c/4141126457_081c0e6646.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-8660791.post-7716638805775953246</guid><pubDate>Sun, 22 Nov 2009 21:43:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-01T12:19:35.459+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Público</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>periodismo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>reflexión</category><title>Público</title><description>En mitad del fragor de la Guerra del Fútbol, Manuel Vicent &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/ultima/regalo/elpepiult/20090927elpepiult_1/Tes"&gt;escribió un lamento agorero sobre la crisis de identidad de su periódico&lt;/a&gt;. Enredado en una pugna por los derechos televisivos del deporte más mediático, El País deslizó (y sigue haciéndolo) líneas editoriales muy contundentes en contra de la labor del Gobierno de Zapatero. Y Vicent, apelando a un supuesto espíritu común tanto en fondo como en formas, a un proyecto sociocultural y político, no ya sólo paralelo, sino casi hermanado, entre el socialismo de González y el ex &lt;i&gt;Diario Independiente de la mañana&lt;/i&gt;, llamaba a cerrar filas en defensa de las esencias.&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Viene esta arenga del escritor valenciano a la memoria ahora que Público, el otro actor en esta batalla, zozobra y decide &lt;a href="http://www.233grados.com/blog/2009/11/despidos-publico.html"&gt;hacer recortes en la redacción&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.kaosenlared.net/noticia/diario-publico-echa-rafael-reig-escribir-poeta-miguel-hernandez-era-co"&gt;prescindir de una de sus firmas fundadoras&lt;/a&gt;. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Frente a quienes alimentaban la teoría de que el surgimiento de Público y La Sexta respondía únicamente a una necesidad estratégica de contar con un grupo afín al Gobierno sin deudas o rémoras del pasado, algunos vimos en la salida a la calle de ese nuevo periódico un soplo de vitalidad, un intento de sintonizar con una nueva audiencia de izquierdas que, sin perder los referentes previos, apostaba también por dar otro giro. Una nueva voz, con cosas distintas que decir, argumentos y opiniones sin cabida en el resto de cabeceras, siempre es una buena noticia. Algunos incluso estuvimos más o menos cerca de subirnos a aquella singladura y formar parte activa de la cosa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero pocos meses después el proyecto se diluye (crisis económica mediante, todo hay que decirlo) y se reavivan las voces que, aludiendo al perfil de &lt;i&gt;herramienta del Régimen &lt;/i&gt;del diario de Roures, apuntaban a la falta de una verdadera base ideológica, una identidad y un estilo periodísticos que defender como las principales flaquezas de Público. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Las derivaciones posibles para atajar la crisis son poco halagüeñas. La opción que parecen estar escogiendo es aligerar el contenido ideológico y decantarse cada vez más por lo sensacional, nutrir las páginas con firmas conocidas y las oficinas con directivos experimentados y, se intuye, rebajar el perfil medio de la redacción. Menos experiencia en la base, menos costes. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El peligro que se avizora es doble: o el proyecto se viene a pique o el giro editorial acaba con el espíritu fundacional que animó su construcción. En cualquier caso, será una lástima. Una oportunidad perdida. Esperemos equivocarnos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8660791-7716638805775953246?l=undiamasconvida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://undiamasconvida.blogspot.com/2009/11/publico.html</link><author>noreply@blogger.com (A.Mora)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-8660791.post-991156348375714822</guid><pubDate>Sun, 15 Nov 2009 18:57:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-11-19T13:13:21.147+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>commuters</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Javier Marías</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>reflexión</category><title>Commuters</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SwUxDdBf-SI/AAAAAAAAApw/8NIrVPUg1s4/s1600/el-pais2.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 147px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SwUxDdBf-SI/AAAAAAAAApw/8NIrVPUg1s4/s200/el-pais2.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5405780863128434978" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#551A8B;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Quiero proponer algo. Todo el mundo propone cosas en Internet, de modo que no pierdo nada más que tiempo en ello. Hay billones de campañas lanzadas al ciberespacio con suerte dispar. No seré menos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Quiero proponer que entre todos, todos los cibernautas, le compremos a Javier Marías un &lt;a href="http://www.ctm-madrid.es/servlet/RedTransServlet?xh_ACCION=1&amp;amp;xh_TIPO=7"&gt;abono transporte&lt;/a&gt;. He calculado que bastaría con que cada uno de nosotros donara un céntimo de euro. El abono más caro cuesta algo más de sesenta euros. Con lo que sobra haremos un fondo que iremos entregando, progresivamente y en un estricto orden de necesidad, a aquellos sujetos que precisen de manera más acuciante esta ayuda. No es una subvención pecuniaria. Se trata de una medida terapéutica para tratar de paliar y, con suerte, curar, el mal de altura que algunos padecen. Marías, por ejemplo, que &lt;a href="http://javiermarias.es/wordpressblog/index.php/2008/12/14/la-zona-fantasma-14-de-diciembre-de-2008-una-region-ocultamente-furibunda/"&gt;primero se enzarzó con los blogs&lt;/a&gt;, d&lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/semana/genero/abandonado/elpepuculbab/20090815elpbabese_3/Tes"&gt;espués con los autores contemporáneos de comedia&lt;/a&gt;, más tarde &lt;a href="http://javiermarias.es/wordpressblog/index.php/2009/11/08/la-zona-fantasma-8-de-noviembre-de-2009-que-no-me-entero/"&gt;con su propio periódico y sus redactores&lt;/a&gt;, y, por último, contra el mundo en general, que &lt;a href="http://javiermarias.es/wordpressblog/index.php/2009/11/15/la-zona-fantasma-15-de-noviembre-de-2009-las-imbecilidades-y-sus-consecuencias-2/"&gt;es imbécil&lt;/a&gt;. Obsérvesele en la imagen que ilustra su penúltima entrevista. Aunque mire altivo a la cámara, transido por el haz de esa lámpara que le escupe la luz desde abajo, se intuye un cierto desasosiego. El Escritor parece atrapado, sepultado por todos esos libros que le abrazan desde atrás, escrutándole. Este hombre necesita escapar de ahí. Necesita coger el metro, el autobús, mezclarse con la masa indiferenciada, contaminarse un poco para aceitar su corazón de lata. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No he logrado encontrar la secuencia en la que Kapuscinski hablaba de la distancia que imponen las mesas de los despachos. Quien te recibe, normalmente encorbatado, desde el otro lado de una mesa, lo que hace es parapetarse. Busca distinguir en lugar de vincular, subraya una frontera para hacerse fuerte, para evidenciar el escalón que le separa del otro. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Algo parecido ocurre con quienes viajan en coche. Aquellos que cada día acuden a sus reuniones y despachan tras sus mesas de caoba mientras deciden el destino de tantos han perdido el contacto con lo que ocurre ahí afuera, tras los cristales tintados. Ahí afuera la gente se arracima a diario en vagones de trenes, en autobuses abarrotados por gente de todo tipo. Gente que transpira y se queja y dormita y que aprovecha ese trayecto para soñar o para no pensar en nada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En inglés existe una palabra certera pero escalofriante para referirse a quienes viajan cada día al trabajo y suelen hacerlo usando el transporte público. Se les denomina &lt;i&gt;&lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Commuting"&gt;commuters&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;. Profesionales de cuello blanco que son los obreros que ayer se empleaban en fábricas y hoy ni se reconocen como obreros. Quieren dejar de serlo, de hecho. No hay orgullo en esa paradoja de la camisa inmaculada y el vagón astroso. No se reconocen en la imagen que les devuelve su foto pegada a ese abono transporte que parece su pasaporte, clandestino, a un mundo que les pertenece a otros. Sobre esa incoherencia gravita el desconcierto de esta época. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8660791-991156348375714822?l=undiamasconvida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://undiamasconvida.blogspot.com/2009/11/commuters.html</link><author>noreply@blogger.com (A.Mora)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SwUxDdBf-SI/AAAAAAAAApw/8NIrVPUg1s4/s72-c/el-pais2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-8660791.post-3041077893816331591</guid><pubDate>Mon, 02 Nov 2009 20:36:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-11-02T21:47:16.518+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Joaquín Sabina</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Quique González</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>música</category><title>Tiramisú y Daiquiri</title><description>¿Soy más sabio ahora? ¿Sirvieron de algo los libros, los viajes, la pátina que la experiencia va imprimiendo en el carácter? No lo parece. Lo que envidio es la convicción de aquel yo de hace unos años, que era yo, seguramente, pero al que me cuesta reconocer. Un yo sepultado por dudas muy parecidas las de hoy, pero que parecía saber sostener en pie convicciones que se desvanecieron al cabo del tiempo. La principal de ellas: que el futuro siempre deparará parabienes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acuerdo de aquel yo al oír por la radio que &lt;a href="http://jsabina.com/"&gt;Sabina vuelve&lt;/a&gt;. El fetiche intelectual de aquel yo pretérito es ahora respetado, sé que la unanimidad le arropa en el filo de su vejez, y que logró por fin conciliar un éxito que desborda fronteras, tendencias y estratos. Pero tal vez como una consecuencia natural de esta unanimidad popular e incluso crítica, mi yo de hoy reacciona frunciendo el ceño, como si el reconocimiento de los otros hiciera brotar la sospecha propia. Creo que hay un esnob dentro de cada individuo, un latigazo neuronal que alimenta el rechazo hacia algo o alguien cuando todo el mundo se pone de acuerdo en la alabanza. Por eso el aristócrata repelente que en el fondo soy teme que algo así ocurra con &lt;a href="http://www.quiquegonzalez.com/web/"&gt;Quique González, que también saca disco&lt;/a&gt;: que, de repente, a todo el mundo le de por oírle, que las radiofórmulas multipliquen el eco de la música mientras vacían su esencia. Que me de un asco tremendo, como me ocurre con &lt;a href="http://www.fitoyfitipaldis.com/2009/"&gt;Fito&lt;/a&gt;, comprobar cómo algún subnormal se entusiasma con música que hace diez años decía detestar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, comoquiera que el pasado no regresa, más que en forma de la crónica interesada que la memoria de cada cual construye a conveniencia, acepto que no es más que la nostalgia la que moldea el recuerdo romántico de un dormitorio con la puerta cerrada y el frío afuera y aquel descubrimiento solitario, anarquista, los primeros síntomas de individualidad radical destilados en esa canción que sólo a tí te gusta, en los libros que nadie a tu alrededor lee.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como un tributo privado a ese recuerdo borroso sigo yendo a comprar, puntualmente, cada nuevo disco de Sabina y de Quique. Son los dos únicos a quienes no traiciono con el torrent, como si temiera rasgar un rito atávico. Como quien sólo se acuerda de sus muertos en estas fechas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8660791-3041077893816331591?l=undiamasconvida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://undiamasconvida.blogspot.com/2009/11/tiramisu-y-daiquiri_02.html</link><author>noreply@blogger.com (A.Mora)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-8660791.post-5342348741733800174</guid><pubDate>Fri, 11 Sep 2009 18:50:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-09-11T20:53:33.963+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Klaus Mann</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>lecturas</category><title>Máscaras</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SqqchbKhp7I/AAAAAAAAAoQ/ij-Baf-qcDs/s1600-h/kmann.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 170px; height: 200px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SqqchbKhp7I/AAAAAAAAAoQ/ij-Baf-qcDs/s200/kmann.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5380284802889000882" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Supongo que la gran mayoría de nosotros lleva una máscara, un escudo que nos habilita para mostrar al mundo sólo lo que no nos duele, aquello que nos inventamos que somos, el &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;clown &lt;/span&gt;que escogemos interpretar. La carne viva, la herida que supura, solemos plegarla al abrigo de la careta. Sólo unos pocos desdichados no encuentran caparazón. Sólo los locos, los bufones, los inadaptados o los anacoretas hallan más reposo en la exposición pública de sus intestinos que en los juegos florales.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ese pudo ser el caso de Klaus Mann. A él, al que tanto le costó bajarse del púlpito al que su propio talento y la pertenencia a una casta donde la habilidad artística se suponía como seña de identidad, no le quedó más remedio que vivir expuesto al escrutinio ajeno. Pero lejos de interpretar un papel, Klaus se mostró siempre como era, vulnerable hasta el tuétano. Por eso imaginamos el trago que debió suponerle tener que combatir contra una sociedad donde la homosexualidad, el comunismo, la independencia o la iconoclasia eran rasgos a perseguir. Y, por añadidura, debió enfrentarse también, emulando a Edipo, a una sombra paterna demasiado alargada. Su padre Thomas, triunfante escritor rodeado de parabienes, apostó por la vida ordenada y recoleta, y la historia de la literatura, tan conservadora, le reservó un sillón de honor. Él, Klaus, el primogénito varón, se decantó por vivir, deprisa y peligrosamente. Pocos supieron o quisieron perdonárselo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuentan que en mitad de las tribulaciones sólo halló respaldo en su hermana Erika, tanto desde el punto de vista expresivo como en la intimidad. Ambos emprendieron proyectos artísticos y ambos iniciaron un primer exilio lejos de la Alemania de entreguerras. Pero una vez que ella siguió su propio rumbo y se casó con Gustav Gründgens, los hermanos comenzaron su distanciamiento. Cuentan también (y así lo creyeron y lo proclamaron los familiares de Gründgens, que lograron la prohibición de la novela durante varias décadas) que &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;Mefisto&lt;/span&gt;, la historia de un actor de orígenes humildes, comunista y con tendencias masoquistas que traiciona todo en lo que cree y vende a quienes le rodean para alcanzar la fama en la Alemania nazi, no es más que un retrato satírico del propio Gründgens. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Parece ser que Klaus escribió &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;Mefisto &lt;/span&gt;por encargo, cuando andaba sin blanca, pulido su capital en la morfina que le permitía sobornar al dolor. Y, pese a eso, logró retratar, a través de esta sátira, toda la decadencia moral que allanó el camino a la ascensión del nazismo. Fue la actitud cínica de Hendrick, el protagonista de esta historia, y de tantos como él, la que legitimó y fortaleció el clima de impunidad en el que se desató la barbarie. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;“No quiero saber nada de esto – dijo con hastío – Y no &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;puedo&lt;/span&gt; hacer nada, ¿entiendes? Cierro los ojos, no veo lo que tú haces. De ninguna manera puedo estar al corriente", explica Hendrick frente a un amigo perseguido. Mirar hacia otro lado, esconder la cabeza, actuar como si nada ocurriera mientras el suelo tiembla. Salir cada día al escenario de la vida ordinaria portando una máscara sonriente que dé a entender que todo va bien. Una actitud vital que siempre asqueó a Klaus, allá donde el desconsuelo, la hipersensibilidad y la adicción lo llevaron. Murió por sobredosis en un hotel de Cannes, en 1949, cuando el fuego de la guerra se había extinguido pero el porvenir deparaba aún tantas decepciones. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8660791-5342348741733800174?l=undiamasconvida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://undiamasconvida.blogspot.com/2009/09/mascaras.html</link><author>noreply@blogger.com (A.Mora)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SqqchbKhp7I/AAAAAAAAAoQ/ij-Baf-qcDs/s72-c/kmann.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-8660791.post-1097752597034922416</guid><pubDate>Thu, 23 Jul 2009 08:46:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-07-24T20:23:18.625+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>reflexión</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Hooper</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>arte</category><title>About to happen</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/Smn7TygHDII/AAAAAAAAAm8/AKYcVjrHd1Y/s1600-h/Bellows_George_Edith_Cavell_1918.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 200px; height: 142px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/Smn7TygHDII/AAAAAAAAAm8/AKYcVjrHd1Y/s200/Bellows_George_Edith_Cavell_1918.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5362093148753824898" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hace unas semanas&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=86842"&gt; la embajada española en Londres otorgó el pasaporte español a siete de los últimos brigadistas internacionales británicos que aún viven y que en 1936 decidieron posponer sus vidas para matarse por un ideal&lt;/a&gt;. Me acordé de ellos al caminar entre algunas obras de &lt;a href="http://www.brighton.virtualmuseum.info/exhibitions/TheAmericanScene.asp"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;The American Scene&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;, una muestra del vastísimo fondo del British puesta en contexto para arrojar algo de luz sobre el desarrollo del arte pictórico de buena parte del siglo XX entre los yanquis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dije, mientras saltaba de &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/George_Wesley_Bellows"&gt;Bellows&lt;/a&gt; a &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Thomas_Hart_Benton_%28painter%29"&gt;Hart Berton&lt;/a&gt; y de él, claro, a &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Edward_Hopper"&gt;Hooper&lt;/a&gt;, que lo que les movía a aquellos brigadistas es una común raíz optimista de que lo que hacían serviría para algo. En cambio, la marca del siglo XXI, lo que caracteriza a nuestra generación, es que hemos nacido tocados por el gen del escepticismo, un gesto altivo que brota de todas las malas experiencias de aquellas diez décadas que se quedaron atrás, teñidas de odio, sangre y frustración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi puede entreverse esa tribulación en este vistazo, como una ojeada concisa pero para nada casual, que es &lt;span style="font-style: italic;"&gt;The American Scene&lt;/span&gt;, un pellizco de la obra de todos esos pintores que protagonizaron la irrupción en el panorama artístico de una nueva tendencia. El XX es el siglo de Estados Unidos, y, en consecuencia, muchos de estos cuadros actúan como un espejo de lo que fue el desarrollo de Occidente en la primera mitad de esta centuria. Si esos primeros cincuenta años del siglo XX fueron la eclosión de la expectativa y el deslumbramiento frente a un futuro colmado de bondades, tras las dos guerras mundiales, los genocidios indiscriminados, la laminación del espíritu, el arte cambió para testimoniar la angustia, la perplejidad, el ansia o el temor por conocer qué nueva atrocidad nos tenía preparado el porvenir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, mientras, este siglo XXI ha perdido la fe en el péndulo de los tiempos. &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Francis_Fukuyama"&gt;Alguna lumbrera predijo el fin de la historia&lt;/a&gt;, como si la historia fuese algo que pudiera abarcarse, delimitarse, o siquiera etiquetarse. El arte ha de testimoniar la paradoja humana de vivir esta vida en este mundo. Si nada se espera de nosotros, si la historia se ha acabado, de qué pueden dar fe los artistas. Salvo excepciones ilustres, suicidas que se adentran en lo oscuro con los ojos abiertos, el arte de hoy está muerto porque entre todos nos hemos encargado de encajonarlo, de convertirlo en ocio, en consumo. En algo banal, de usar y tirar. El arte tiene que ser todo eso, claro, porque ese utilitarismo también está en nosotros. Pero tiene que haber algo más. Esperemos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8660791-1097752597034922416?l=undiamasconvida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://undiamasconvida.blogspot.com/2009/07/about-to-happen.html</link><author>noreply@blogger.com (A.Mora)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/Smn7TygHDII/AAAAAAAAAm8/AKYcVjrHd1Y/s72-c/Bellows_George_Edith_Cavell_1918.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-8660791.post-4109695634518546963</guid><pubDate>Thu, 28 May 2009 15:42:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-05-31T22:53:58.845+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Martin Amis</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>lecturas</category><title>Suicidas</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SiLuUTnKf6I/AAAAAAAAAkU/KqZX52KTWOw/s1600-h/Martin_Amis.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 123px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SiLuUTnKf6I/AAAAAAAAAkU/KqZX52KTWOw/s200/Martin_Amis.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5342094140644163490" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; "&gt;“Suicidarse no es el crimen perfecto que postula Romeo, sino el auténtico genocidio. Quien se mata a sí mismo atenta nuclearmente contra todo lo humano. Un niño suicida da más miedo que Auschwitz”. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://lector-malherido.blogspot.com/search/label/F%C3%A9lix%20Romeo"&gt;Habla así lector malherido sobre Amarillo, de Felix Romeo&lt;/a&gt;, un libro que disecciona el proceso por el que un amigo del autor acabó suicidándose en 1992.  Como si palpando en una pared a oscuras, por fin encontrara el interruptor del pensamiento, esta crítica me mostró un lazo insólito con la lectura de Night Train, de Martin Amis, para dar trabazón al desarrollo de una idea: el suicidio como la gran asignatura pendiente de la búsqueda del bienestar humano. Y la literatura, tan pendiente de la inmortalidad que acaba siendo anodinamente humana, tan pedestre, tampoco ha sido ajena a la muerte auto infringida. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La muerte es tan natural como la tierra que pisas y, mal que nos pese, el suicidio es una forma más de muerte. No hay nada demasiado especial en el hecho de que alguien decida cuándo ha llegado el momento de quitarse de en medio. Pero nosotros necesitamos cuestionarnos qué pieza faltaba, como en un rompecabezas, como en una novela policíaca, quienes nos quedamos a este lado de las puertas del infierno precisamos respuestas al gran interrogante. Esa es precisamente la vía que explora Amis en este libro. Cuando empiezas a escuchar la confesión de la detective Mike Hoolihan, esta policía de fisonomía y nombre masculinos, alcohólica y atormentada, lo haces tratando de rascar en la superficie de su investigación en busca de una respuesta que infunda lógica al misterio de la muerte de una joven y atractiva profesional, que mantenía una sana relación sentimental y a la que nadie de su entorno conocía tormento alguno ni oscuros vínculos interesados en su desaparición. Acompañas a Mike en esas pesquisas inducidas por Tom, padre de la víctima y jefe de Mike, por añadidura. Vives con ella esa frustración de ir tachando opciones de entre el puñado de causas posibles, de sombríos caminos de investigación que conduzcan a un porqué, a un quién.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y al cabo empiezas a entrever que no vas a encontrar una trama de detectives. Disciernes que lo que Amis trata de contarte no es una de Agatha Christie. Comprendes que la caja negra de esta historia está vacía simplemente porque a veces no hay respuestas para nuestras preguntas y no importa si nos hacemos muchas preguntas o si nos conformamos con imaginar una salida fácil.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Amis usa la voz narrativa de una policía, mujer, para más señas -aunque para nada femenina- para guiarte por este empedrado de equívocos. Se supone que las mujeres albergan un sexto sentido que debe ir impreso en el cromosoma que nos falta a los varones. Se supone que ese sexto sentido las habilita para desentrañar este tipo de cuestiones, los lazos transparentes que ligan la decisión de matarse a uno mismo. Se supone que si eres policía y mujer, y la víctima es también mujer, y que te une con ella un cariño casi filial, debe existir también una especie de empatía que desentrañe el misterio de su suicidio. Y Mike, finalmente, lo logra, despeja la incógnita del fatal acertijo. Ocurre que esa respuesta viaja en el tren nocturno, donde todo es tinieblas, y nunca se baja de él.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8660791-4109695634518546963?l=undiamasconvida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://undiamasconvida.blogspot.com/2009/05/suicidas_28.html</link><author>noreply@blogger.com (A.Mora)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SiLuUTnKf6I/AAAAAAAAAkU/KqZX52KTWOw/s72-c/Martin_Amis.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-8660791.post-7738261502349048166</guid><pubDate>Tue, 05 May 2009 20:57:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-05-31T22:45:58.026+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>lecturas</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Fútbol</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Nick Hornby</category><title>Fiebre</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SiLsT4WXHwI/AAAAAAAAAkM/9o16C-1sU3A/s1600-h/nick-hornby.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 160px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SiLsT4WXHwI/AAAAAAAAAkM/9o16C-1sU3A/s200/nick-hornby.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5342091934302674690" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;Esperaba el momento propicio para desenvainar la bandera en la que va impreso este post. Esperaba una quiebra, un aldabón que atruena de golpe y despierta la tecla dormida. Y, ya en pie, prietas las filas, recitar a voz en grito, como un himno, lo que sigue.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Nunca mejor que hoy para escribir esto. Nunca mejor que después de arrastrar tu orgullo fanático por el fango de una goleada en casa. Nunca más cerca que hoy de lo que narra &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Fever Pitch.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;En un pasaje de esta autobiografía &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;futbolófila&lt;/i&gt;, Nick Hornby habla de una de las cosas que más ama de su pasión por el fútbol. Una patente exclusiva de los fanáticos: cuando se produce un clímax alrededor de tu equipo (una derrota humillante, una eliminación o un triunfo brillante), el fanático se sabe arropado, así sea en la distancia, por la familia, los amigos, las ex novias, los compañeros de los que hace siglos que no tienes noticias. El fanático siente, tal vez exagerando, pero qué importa, que en uno de esos momentos culminantes (el de este sábado, por qué no) hay una esquirla del pensamiento de toda esa gente que se desprende de su origen y viaja a la grada, para ofrecer, solidaria, un hombro donde llorar las derrotas o una copa con la que brindar por las victorias.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Así como algunos hombres disponen del asidero de la fe religiosa o del orgullo patriótico, hay algunos súbditos del fútbol que utilizamos este deporte idiota para sentirnos identificados con algo. Y funciona. Vaya que sí. Hornby hace aquí inventario de su vida y no encuentra un modo cabal de disociarla del fútbol. Muchos de sus momentos culminantes, las postas inevitables que toda vida acarrea (iniciación, relaciones sentimentales, estudios, desvelos laborales, vocación, reconocimiento) corren de manera paralela a la evolución del Arsenal, ese club del norte de Londres que siempre jugó el peor fútbol imaginable hasta que hace unos años un francés espigado de nombre Wenger transformó lo que no era más que una pandilla de pendencieros entusiastas en una cosmopolita y sofisticada legión de profesionales futbolistas que juegan, o al menos lo intentan, de maravilla.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Lo que el escritor londinense traza aquí, hablando en primera persona desde la fiebre fanática, es una identificación esencialmente ilógica, algo muy de entender para el profano y, en consecuencia, de explicar. Por eso se agradece el empeño de Hornby, el despliegue de honestidad que ofrecen estas páginas, que tratan de reivindicar la fuerza unificadora del fútbol, su formidable poder de convocatoria, su capacidad para proporcionarnos a unos cuantos millones de chiflados alrededor del globo un tema común de apego.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;En un mundo esquizofrénico en el que tantos inventos humanos no hacen sino dividirnos, alejarnos, encastillarnos, en este último tiempo he tenido oportunidad de comprobar en primera persona cómo el fútbol es un idioma internacional que derriba fronteras y torres de babel con la facilidad con la que un niño chuta una pelota en un baldío. No recuerdo ya quien dijo que el fútbol es la cosa más importante de entre todas aquellas cosas que no importan. Nick Hornby (y yo, claro) hubiera apostillado: en un lado de la balanza, la espina dorsal de tu vida; en el otro, las cosas ociosas. Y en el medio, de contrapeso, dominándolo todo, un balón.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8660791-7738261502349048166?l=undiamasconvida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://undiamasconvida.blogspot.com/2009/05/fiebre.html</link><author>noreply@blogger.com (A.Mora)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SiLsT4WXHwI/AAAAAAAAAkM/9o16C-1sU3A/s72-c/nick-hornby.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-8660791.post-7719854312022947928</guid><pubDate>Sat, 02 May 2009 11:57:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-05-31T22:56:21.404+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Borges</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Bioy Casares</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>La invención de Morel</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>lecturas</category><title>Argumento</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SiLu3WriLHI/AAAAAAAAAkc/m4Ic8zw8GVI/s1600-h/bioycasares.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 159px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SiLu3WriLHI/AAAAAAAAAkc/m4Ic8zw8GVI/s200/bioycasares.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5342094742763220082" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;A veces los libros también son exigentes contigo, lector. A veces no eres tú quien juzga, sino quien se sienta en el banquillo, con las cartas sobre la mesa y los grilletes zapando tus muñecas, a la espera de que el libro que lees dicte sentencia: justo en el momento en que índice y pulgar quiebran la frontera de última página y caes en la cuenta de que todo ha sido un juego de espejos, algo parecido al proceso kafkiano, pero con el salvoconducto de la vigilia. Que se lo digan a los millones de lectores que han padecido el trance de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;La invención de Morel&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Tal vez no se pueda escribir hoy como en 1940. Desde entonces, el hombre ha pisado la luna, ha perfeccionado la bomba atómica, tenemos microondas e Internet, y podemos hablar con Manhattan desde una cala recóndita del Índico. También, por tanto, ha evolucionado la escritura. Cosas que nos parecen tan cotidianas despuntarían a los ojos de un tipo de 1940 como potingues de druida, artilugios del demonio. En el prólogo que Borges dedicó a &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;La invención de Morel&lt;/i&gt;, aquél apostaba por la pervivencia de la novela de géneros, con argumentos tan demoledores que aún hoy en día no veo modo de hacer frente. Criticaba a teóricos como Ortega que consideraban muerta la novela argumental y abogaban por una novela psicológica. Borges, para quien la literatura fue un artilugio divertido que había que tomarse muy serio, siempre tuvo fe en la fuerza de una buena historia. Frente a quienes, hace un siglo, ya decretaban finiquitada este tipo de literatura, él enarbolaba &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Otra vuelta de tuerca&lt;/i&gt;, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;El proceso&lt;/i&gt;, o la propia obra de Bioy como argumentos de autoridad. La lección a tomar en cuenta es que quizás no se pueda escribir hoy &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;La invención de Morel&lt;/i&gt;, pero por qué no intentarlo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Hay libros que no envejecen, en la medida en que, como el propio artilugio moreliano, liban la esencia de sus lectores para continuar eternamente frescos. Hay libros vampiro que, generación tras generación, soportan las críticas, las revisiones, los intentos de asimilación. Parafraseando a Bolaño, la literatura es una máquina acorazada que no se preocupa de los escritores. Es posible que &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;La invención de Morel&lt;/i&gt; haya olvidado, hace algunas décadas, que algún día fue poco más que polvo en el aire, la creación de un dios caprichoso y osado, un doctor Frankenstein incapaz de prever las derivaciones futuras de la cosa. Un escritor llamado Bioy Casares, que opinaba, quizás bisoño, quizás gurú, que esto de escribir es antes que nada un juego.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8660791-7719854312022947928?l=undiamasconvida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://undiamasconvida.blogspot.com/2009/05/argumento.html</link><author>noreply@blogger.com (A.Mora)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SiLu3WriLHI/AAAAAAAAAkc/m4Ic8zw8GVI/s72-c/bioycasares.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-8660791.post-1779184467354249540</guid><pubDate>Tue, 21 Apr 2009 11:02:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-05-15T12:24:16.944+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>lecturas</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Alan Pauls</category><title>Esperando a Alan Pauls</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/Sg1Cj3TfBHI/AAAAAAAAAgE/y5PRtXDGjg4/s1600-h/alanpauls.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 140px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/Sg1Cj3TfBHI/AAAAAAAAAgE/y5PRtXDGjg4/s200/alanpauls.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5335994317412435058" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'Times New Roman';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;Gran parte de estas notas portátiles, al menos del último tiempo, tienen un corte muy similar. Todas nacen de una inspiración repentina, un libro, una película, el fútbol, las noticias. Hay también una frase que prende la mecha, un par de ideas difusas que vienen y van, y al fin, un golpe de tecla que las corporiza. Con el tiempo he comprobado que las notas me gustan más así, como atrofiadas, monstruos imperfectos, textos donde el retoque es casi tabú. Me sirven para darme una idea de cómo acostumbra a funcionar mi cerebro sin la dictadura de la revisión, lejos de la jaula de paciencia. Y aunque cada vez se me hace más difícil percutir en esa fórmula, y al cabo lo que escribo pierde ese aire de improvisación que solía agradarme, orillemos, a cuenta de la casa, las excusas, y entremos en harina.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;De Alan Pauls tuve noticia, por vez primera, gracias a Bolaño, que glosaba la figura del autor porteño como un fantasma difuso con el que mantuvo una breve y extravagante relación epistolar. Luego leí, con placer, &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;El Pasado&lt;/span&gt;, y supe que ese libro explicaba muchas cosas que yo en aquel momento no entendí, pero que algún día comprendería en su plenitud. Y esa novela sirvió, además, como el bálsamo revitalizante para uno de esos valles que atravieso de vez en cuando en los que odio los libros. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;Así que la deuda con Pauls estaba ahí, reclamando su legítimo derecho a ser resuelta: hace un par de meses compré &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;Wasabi&lt;/span&gt; y ahora he encontrado un ratillo para leerla. Y he vuelto a comprobar que Pauls escribe muy bien, tanto que se me hace difícil encontrarle hoy en día parangón a esa prosa tan exuberante. Escribe tan bien que a veces parece que no necesita una historia para embelesar al lector. Tan bien, de hecho, que esa perfección formal acaba por revelarse como un hándicap. Donde otros arriesgan todo, donde empeñan hasta el último céntimo de su patrimonio, a él le basta con extender, distraído, un cheque cuajado de ceros.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;No es que sus historias no valgan la pena. Gravita sobre ellas la pérdida de identidad del hombre de hoy, su incapacidad para aceptar el nuevo rol, paritario, que el curso de los tiempos ha dispuesto. El varón siempre parece en desventaja para Pauls, siempre es el elemento que alza el pañuelo blanco y asume su rendición y entrega las armas en la batalla de sexos. Una reflexión que predomina en &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;El Pasado&lt;/span&gt;, su novela más ambiciosa y compleja, y que ya se prefigura en &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;Wasabi&lt;/span&gt;, que parece una prueba de campo entonada por Pauls para acometer más tarde la caza mayor de &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;El Pasado&lt;/span&gt;. Esta &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;nouvelle &lt;/span&gt;lisérgica que narra el caótico periplo europeo de un escritor neurótico y su esposa se deja leer, a ratos con el deslumbramiento que propician algunos de sus pasajes, pero cuando acaba el libro, queda un rastro agridulce, una sensación de empeño inacabado. Queda la cuestión de si todo ese talento narrativo no debería quizás emplearse en apuestas más arriesgadas, en la línea de El Pasado. Señor Pauls, desde aquí se lo pido, humilde. No derroche su capacidad en fuegos de artificio. No nos prive de la obra maestra que lleva dentro y que no le quedará más remedio que entregarnos más tarde o más temprano. Espero ese día, sentado, leyendo el resto de deliciosos entrantes que ha preparado para nosotros. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8660791-1779184467354249540?l=undiamasconvida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://undiamasconvida.blogspot.com/2009/04/esperando-alan-pauls.html</link><author>noreply@blogger.com (A.Mora)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/Sg1Cj3TfBHI/AAAAAAAAAgE/y5PRtXDGjg4/s72-c/alanpauls.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-8660791.post-4388278917640300191</guid><pubDate>Mon, 13 Apr 2009 11:34:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-04-14T13:50:12.034+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Robertson Davies</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>lecturas</category><title>Burladero</title><description>Se puede escribir siempre, sí. Y se puede leer siempre. Y de hecho, a pesar de que la vida se impone, indómita, y subordina bajo su yugo cualquier propósito de escritura y de lectura, escribes, y lees también; a ratos, como desgarrando jirones de toda esa materia gris que vuelcas casi por completo en otra actividad, tan excluyente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viajé. Huí. Y ahora cuesta retomar el pulso y notas que lo que escribes pesa, puedes casi sentir cómo se hunde tu pensamiento, torpe, lento, mórbido, en el fango de la hoja en blanco. Fuera de sitio, desubicado, pensé, tal vez la escritura vuele más rápido, liberada de las cadenas que impone la patria, la rutina aceptada, la oficina. Pero una vez más me descubro lejos de mis libros, y mis cuadernos, y noto, lo voy haciendo ya que se cumple casi un mes desde que me fui, que va a ser difícil retomar la rutina intelectual que ya casi tenía adoptada antes del viaje. Leo, claro, incluso descubro poco a poco el placer de hacerlo en otro idioma que no es el mío. Pero no encuentro ni el tiempo ni la serenidad precisas para sentarme a anotar la impresión de lo leído. Como ya anoté en el post anterior, sólo es un brochazo informe y sin trabazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero da un poco de pena no dejar constancia de que ha pasado por mis manos &lt;em&gt;El quinto en discordia&lt;/em&gt;, de Robertson Davies. Da pena porque es una novela deslumbrante, llena de ingenio, sabia, nada pomposa, bien articulada. Casi perfecta, no digo más. Bueno, sí:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Huyes a menudo de las historias con broche, en las que el misterio final se revela en un súbito y extravagante giro postrero. Es un tópico fácilmente identificable en las novelas de género, pero con el tiempo y las lecturas uno se da cuenta de que las más grandes narraciones no son más que una recreación original de toda una tradición. Le oí decir a Bolaño (gran vindicador del género como cimiento de la novela) en una entrevista que a estas alturas de la película la novela de argumento está muerta y es verdad. Si alguien pretende hacernos creer que lo que cuenta su libro es una historia inédita, o nos toma el pelo o es muy mal escritor o, peor, un pésimo lector.Por todo ello hay que llamar la atención sobre el giño en el que se asienta esta novela de Davies, primera de una trilogía que espero retomar cuanto antes. &lt;em&gt;El quinto en discordia&lt;/em&gt; no es más que una recreación narrativa de un cliché teatral, que señala que en toda obra dramática ha de existir un quinto personaje que juega un rol secundario en la trama, pero cuya presencia se hace indispensable para desencadenar el conflicto y completar el círculo. No es el protagonista, no es su malvado antagonista, ni la dama, ni la bruja que contamina el transcurso de la historia. Es un personaje brumoso, que viaja a lo largo del tiempo en un vagón anexo a los acontecimientos hasta que, de manera deliberada, o involuntariamente, se introduce en el curso de los hechos y salpica con su actitud el devenir de la historia. Ese es Ramsay, el narrador de esta historia, que nos contará, desde su juicioso y, a ratos, excesivamente tibio, punto de vista, todo lo que ocurre alrededor de sus vivencias, que no son pocas, y que abarcan buena parte del siglo XX. Desde un cómodo burladero intelectual e incluso moral, Ramsay narra su vida de niño atribulado en la Canadá profunda. Su participación en la Gran Guerra, de la que regresa a casa con honores y pata de palo, y su posterior dedicación a los libros, la docencia y la hagiografía como pasión casi obsesiva. Él se tomará la molestia de relatarnos no sólo su vida, sino también lo que le sucede, a lo largo de las décadas, a sus vecinos y compañeros de infancia, o, al menos, de lo que a él le queda constancia. Muertes, desengaños, reencuentros azarosos, fogonazos de felicidad modesta pueblan una narración que hace buena la tesis recurrente de que la sencillez es una divisa prioritaria para el novelista. Davies escribe como el carpintero viejo que pule la madera: sin darse importancia, consciente de que son los años quienes proveen sabiduría si uno sabe administrar la experiencia. Sólo unos pocos escogidos nacen tocados por el don de la virtud artística, el resto somos meros artesanos que modelan un estilo con el paso del tiempo y, con suerte, un día aprenden a detectar sus defectos y a cerrarles el paso allá donde emergen.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8660791-4388278917640300191?l=undiamasconvida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://undiamasconvida.blogspot.com/2009/04/burladero.html</link><author>noreply@blogger.com (A.Mora)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-8660791.post-1343723908850534489</guid><pubDate>Sun, 12 Apr 2009 19:15:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-05-31T22:57:17.642+02:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Houellebecq</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>lecturas</category><title>Partículas</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SiLvGrJZ5oI/AAAAAAAAAkk/-7mvR66cb64/s1600-h/houellebecq4.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 133px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SiLvGrJZ5oI/AAAAAAAAAkk/-7mvR66cb64/s200/houellebecq4.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5342095005955253890" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; "&gt;"A veces salía, observaba a los adolescentes y los edificios".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Prueba otra forma de encarar el comentario. Tómatelo como un nuevo y dislocado modo de acercarse a la revisión de una lectura. La novela es un trapo de la vida, escribió malherido, y, en este sentido, mi vida atraviesa (benditas) convulsiones, de manera que el trapo de la lectura enjuga mis sofocos y templa mi ánimo, pero el poso de lo leído se difumina rápido, laminado por el vendaval de lo vivido. Así, nos queda de la lectura no más que un rastro confuso en la memoria. Suficiente para dar fe de la sensación que nos produjo, pero inútil para aproximarse a ello con intención de sentar cátedra. Si a menudo me acompaña la sensación de que todas mis opiniones literarias carecen de fundamento, en épocas como esta no me parecen más que un brochazo, un punto de vista sobre lo leído que corresponde con mi estado de ánimo, y con las circunstancias que complementan a la lectura. Poca cosa. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así ha ocurrido con &lt;em&gt;Las partículas elementales&lt;/em&gt;, de Houellebecq, libro del que me separan ahora dos horas de vuelo y un mes de sucesos. Biopsia del nuevo existencialismo, el autor francés sabía cuando afrontó la redacción de este texto que para plasmar una reflexión sobre la pérdida de identidad que sufre el hombre (el varón, en mucha mayor medida que la mujer) de este tiempo, no servía ya el canon de Camus, Sastre y compañía. Houellebecq se atrevió a rascar en la herida de un sujeto varado, acomplejado por un mundo que le invita siempre a la felicidad, aunque aquella sea de cartón piedra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay a menudo un modo demasiado alegórico de aproximarse a una visión futurista del destino del hombre. Párate a pensar en cómo seremos dentro de medio siglo, y casi todo lo que te vendrá a la cabeza son descripciones líricas, supercherías. Aquí está Houellebecq para pensar en otra dirección, para postular que la escritura de ciencia ficción no tiene por qué ser un manojo de tópicos archimanidos, ciborgs, coches voladores y así. La desolación, el nihilismo, la corrupción del estado del bienestar, son las patentes de corso de este tiempo y probablemente del que está por venir. Que quede constancia de que hubo alguien, en los albores del ciberespacio, cuando los móviles aún eran un objeto de lujo, que predijo una desaparición limpia, ordenada, sigilosa, de nuestra raza.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8660791-1343723908850534489?l=undiamasconvida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://undiamasconvida.blogspot.com/2009/04/particulas.html</link><author>noreply@blogger.com (A.Mora)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SiLvGrJZ5oI/AAAAAAAAAkk/-7mvR66cb64/s72-c/houellebecq4.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-8660791.post-8343349065879161168</guid><pubDate>Wed, 25 Feb 2009 15:32:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-03-13T20:13:01.456+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Trainspotting</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Cine</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Slumdog Millionaire</category><title>Run away</title><description>&lt;div&gt;El viernes, mientras veía embobado &lt;i&gt;Slumdog Millionaire&lt;/i&gt;, me acordé irremisiblemente de &lt;i&gt;Trainspotting&lt;/i&gt;. Hace trece años que Danny Boyle estrenó aquella cinta narcótica y disparatada. Recordé a Ewan McGregor corriendo a la desesperada por las calles de Edimburgo, huyendo de la pasma. Una especie de sintonía visual vincula aquellas carreras con las que los niños de esta cinta llevan a cabo por un Bombay populoso y en technicolor. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Se me ocurre que en el salto que va de una escena a otra está contenido el aliento del nuevo mllenio. El trueque de un hombre nihilista y hastiado a otro nuevo, forjado en un idealismo optimista, quizás un poco hueco, pero del todo necesario. Sin el mensaje poderoso de esta cinta no nos quedaría más salida que un salto al vacío, un futuro oscuro en el que cada vez se nos hace más difícil comunicarnos. Querernos.&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="  white-space: pre; font-family:Arial;font-size:10px;"&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/eAHI3bH0rbc&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;color1=0x234900&amp;amp;color2=0x4e9e00"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/eAHI3bH0rbc&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;color1=0x234900&amp;amp;color2=0x4e9e00" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="  white-space: pre; font-family:Arial;font-size:10px;"&gt;&lt;object width="425" height="264"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/AIzbwV7on6Q&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;color1=0x234900&amp;amp;color2=0x4e9e00"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/AIzbwV7on6Q&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;color1=0x234900&amp;amp;color2=0x4e9e00" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="264"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8660791-8343349065879161168?l=undiamasconvida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://undiamasconvida.blogspot.com/2009/02/run-away.html</link><author>noreply@blogger.com (A.Mora)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-8660791.post-7932356256422224297</guid><pubDate>Fri, 20 Feb 2009 11:13:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-02-24T15:37:56.371+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Mario Levrero</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>lecturas</category><title>El discurso vacío</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SaQGL6quYSI/AAAAAAAAATA/CkLWXM0hFEU/s1600-h/Levrero.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 198px; height: 136px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SaQGL6quYSI/AAAAAAAAATA/CkLWXM0hFEU/s200/Levrero.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5306373062746071330" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;De la noche a la mañana, un obsesivo-compulsivo escribe en una hoja en blanco. Dada su afección, no le queda otra que hacerlo imponiéndose un rigor, una fe en el método, una minuciosidad torturada. Escoge hacer ejercicios caligráficos. Limar la escritura, dibujar cada letra con la máxima perfección posible. Y pronto descubre que para prestar atención a la caligrafía debe dejar de lado la literatura. Se da cuenta de que a medida que su pensamiento y su creatividad vuelan la claridad de su letra se resiente. &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Está loco. Está deprimido. Cualquier tarea cotidiana que no signifique introspección le abruma. Su mujer no hace más que estorbarle con sus requerimientos. Su hijo es un ser bajito y chillón al que no comprende y al que trata como un adulto. Comienza a espiar a su perro en sus excursiones callejeras. Toma antidepresivos para soportar ese día a día tan vano. Pero no deja de escribir. Lo más anodino, la anécdota más inútil, el zumbido de una nevera, la madera ajada de su escritorio, le sirve para no abandonar la apuesta, para seguir adelante. Todo es vacío a su alrededor y su cuaderno se va colmando de esa grisura. El tipo es egoísta, quisquilloso, intenso: un auténtico coñazo. Y, a pesar de todo, nos cuesta apartar la mirada de esa cotidianidad tan frustrante. Porque somos él, tantas veces. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Así, arrullados por las letanías de angustia de Levrero, llegamos al cabo de las páginas a un punto que se parece mucho al origen del que arrancamos. Pero no es así: algo cambió.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8660791-7932356256422224297?l=undiamasconvida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://undiamasconvida.blogspot.com/2009/02/el-discurso-vacio.html</link><author>noreply@blogger.com (A.Mora)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SaQGL6quYSI/AAAAAAAAATA/CkLWXM0hFEU/s72-c/Levrero.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-8660791.post-8621973890841884754</guid><pubDate>Mon, 09 Feb 2009 08:44:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-02-09T09:51:32.191+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Roberto Bolaño</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>lecturas</category><title>Inconcluso</title><description>&lt;div&gt;Leído &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;&lt;a href="http://www.anagrama-ed.es/titulo/NH_405"&gt;El secreto del mal&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;, de RB. Hay algo de morboso en ese rescate un poco a lo paleontólogo en los archivos del viejo CPU del chileno. Habría que seguir el consejo de &lt;a href="http://undiamasconvida.blogspot.com/2008/08/la-nevera-de-bolao.html"&gt;esa leyenda probablemente apócrifa&lt;/a&gt; que atribuye a RB la ocurrencia de dejar sellada, sin abrir nunca, la puerta de la nevera de su piso nuevo en Blanes. Habría que dejar las cosas como están, no revolver el cajón de los calzoncillos de los escritores muertos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero la cosa está así y un mitómano necesita la metadona de sus fetiches. Y &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;El secreto del mal&lt;/span&gt; viene a ser ese sustitutivo de la heroína que son los libros que RB escribió y tú leíste y ya no podrás volver a leer, sino que los releerás, que no es lo mismo aunque se le parece. En &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;El secreto del mal&lt;/span&gt; hay muchos textos inconclusos. Es una retahíla de pecios, de cabos sueltos, de los riachuelos de los que un día hablé aquí para referirme a esos jirones de escritura que abandonaba yo pero a los que tenía el suficiente aprecio como para no eliminar de manera definitiva de mi archivo. Algo así debió sucederle a RB con muchos de sus escritos. Hay cosas que se te ocurren y que debes anotar en algún sitio. Hay cosas que te parecen importantes, que te suenan al arranque de algo más grande pero que luego no eres capaz de concretar. Así muchos de los textos de este libro que parece escrito por Kafka si Kafka hubiera emigrado de su Praga nevada a una ciudad costera, como hizo RB. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Que levante la mano aquél que no necesita bocetar su escritura, marcar con carboncillo las ideas mientras éstas arden para, más adelante, cuando cuaje el pensamiento, cuando se temple la fiebre, poder tirar de óleo para dar forma definitiva a la cosa. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Lo bueno de este compendio armado por I. Echevarría es el hecho de que no queda claro qué textos son una versión definitiva y cuáles son apenas un esbozo de otra cosa. No saber si al concluir súbitamente esa trama sólo hilvanada estás ante un final abrupto, &lt;a href="http://undiamasconvida.blogspot.com/2008/07/end.html"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;como el de Los Soprano&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;, o ante un intento abandonado, o aparcado al menos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Todas estas piezas breves que componen &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;El secreto de mal&lt;/span&gt; contienen, empero, la esencia de lo que es RB, su tendencia a bordear el abismo, a sugerirnos que el mal está tras esa puerta entreabierta. A ver quién es el listo que se atreve a asomarse junto a él.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8660791-8621973890841884754?l=undiamasconvida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://undiamasconvida.blogspot.com/2009/02/inconcluso.html</link><author>noreply@blogger.com (A.Mora)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-8660791.post-4413781016377848963</guid><pubDate>Mon, 02 Feb 2009 13:09:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-02-03T15:38:38.358+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Rafa Nadal</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Roger Federer</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>reflexión</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>tenis</category><title>Derrota</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SYg9G6xCRcI/AAAAAAAAAR0/Y7JEHryaGCg/s1600-h/austr.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 75px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SYg9G6xCRcI/AAAAAAAAAR0/Y7JEHryaGCg/s200/austr.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5298552150664824258" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;La épica de la derrota, o así. O, mejor, la tentación del fracaso, Ribeyro &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;dixit&lt;/span&gt;. Ese algo romántico que tienen los perdedores magnetiza a los ilusos como yo. Si no hubieran intervenido factores hereditarios y ambientales, me hubiera hecho del Atleti, en lugar de ser un madridista furibundo. Por eso dan ganas hoy de pelear a la contra y empatizar con Federer, más allá de la admiración por las virtudes de Nadal, que nadie niega.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El gesto terriblemente humano de Federer en el podio tiene un poder conmovedor y solapa cualquier otro análisis. Hoy, cuando el deporte profesional está cuajado de gestos deliberados, de disfraces e impostura, las lágrimas del campeón suizo ante su propio fracaso son transparentes, son verdad. Tanto como las que derramó sobre la misma pista cuando venció en 2006. Frente a la derrota y también del lado del triunfo, Roger tiende a exhibir su fragilidad y eso se interpreta, desde muchos ámbitos, como un sello de inferioridad. Sobre todo en comparación con el torbellino entusiasta que es Nadal.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Muchos se apresuran a especular con los problemas de bloqueo de Federer, con su pérdida de temple cuando tiene enfrente al tenista mallorquín. Otros tantos enarbolan a Nadal como un pendón nacionalista, como si fueran ellos quienes sudan y dan raquetazos, por España, en lugar de contemplar el espectáculo desde la poltrona, como hicimos todos el domingo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El duelo memorable de ayer es otra muesca más que sumar a la nómina de partidos para la historia que han ofrecido Rafa y Roger. Su abrazo final en el podio no es más que la rúbrica de una rivalidad que encarna lo mejor del deporte. Ahí es donde hay que poner el foco. Hay que admirar a estos dos tipos con franqueza, sin escarbar en su intimidad y sin utilizarlos para nuestras propias causas interesadas. Y sentirnos afortunados por ser testigos de todo esto, por poder contar, dentro de unas décadas: yo lo ví, y fue emocionante.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8660791-4413781016377848963?l=undiamasconvida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://undiamasconvida.blogspot.com/2009/02/derrota.html</link><author>noreply@blogger.com (A.Mora)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SYg9G6xCRcI/AAAAAAAAAR0/Y7JEHryaGCg/s72-c/austr.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-8660791.post-3501369420370650628</guid><pubDate>Mon, 02 Feb 2009 11:49:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-02-03T10:02:18.338+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Josep María Flotats</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>teatro</category><title>El encuentro</title><description>El pensamiento. El hueso mondo, el túetano de la filósofía, la metafísica, la teología o comoquiera que se apode ese local sin ventilar, con el cierre metálico echado y la humedad carcomiendo las paredes, donde descansa lo que somos, lo que pensamos que somos, pero no nos atrevemos a tocar; quien suscribe da un paso al frente en el pelotón de los cobardes, perezosos.&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;De eso, de la pregunta radical, del archimanido &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;de dónde venimos&lt;/span&gt;, trata &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;El encuentro de Descartes con Pascal joven, &lt;/span&gt;que se representa ahora en el Teatro Español. Se supone que estos dos padres del pensamiento moderno tuvieron un único encuentro en toda su vida, en la noche del 24 de septiembre de 1647. Descartes encaraba el último tramo de su existencia aupado en el respeto general y echando mano del escepticismo y la modestia para confrontar tanto los juicios ajenos como la reflexión propia. Mientras, un joven Pascal, de cuyos méritos pocos dudaban, se despeñaba en un pozo de introspección, debatiéndose entre la ciencia y la fe. De esa entrevista no quedó testimonio: ni Descartes ni Pascal escribieron sobr ella. Quien sí se atrevió a recrearla es el dramaturgo Jean-Claude Brisville, a través de un libreto sobrio y breve que pone aquí en escena el gigante Flotats. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Una de las virtudes más deslumbrantes de una obra artística es su capacidad para invitarnos a seguir pensando, descubriendo, más allá de ella. Todas las obras que sientan cátedra, todas esas que dan tantas respuestas a las preguntas medulares no me interesan nada. Aparte del despliegue interpretativo de Flotats, ese es el valor principal de esta obra: que esparce duda. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8660791-3501369420370650628?l=undiamasconvida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://undiamasconvida.blogspot.com/2009/02/el-meollo-la-duda.html</link><author>noreply@blogger.com (A.Mora)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-8660791.post-8745939724088942742</guid><pubDate>Mon, 26 Jan 2009 08:50:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-02-02T12:31:51.914+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>lecturas</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Vila-Matas</category><title>Portátiles</title><description>No sé si es un gesto premeditado, o si se trata de algo que obedece al bíblico empeño de Anagrama por distribuir una colección en la que la relación entre calidad literaria y presentación es inversamente proporcional: cada vez mejores firmas, cada vez apuestas más sólidas, cada vez más prestigio, pero cada vez peores libros, peor encuadernados, peor impresos, menos manejables.&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tengo entre manos una de esas joyas leves del catálogo de Herralde: &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;Historia abreviada de la literatura portátil&lt;/span&gt;. Fascinado por el vilamatismo, tiendo a atribuir a un detalle editorial el hecho de que en muchas de sus páginas algunas palabras estén semiborradas, como en proceso de desaparición, como la escritura del barcelones: siempre al borde de la huída. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;Historia...&lt;/span&gt; prefigura la evolución posterior de la escritura de Vila-Matas: todos los temas recurrentes que gravitan en sus últimas y aclamadas obras están, condensadas, en esta breve vindicación de la brevedad como el tótem del arte. Para mí, se trata de un trazo menor, en comparación con, por ejemplo, &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;El mal de Montano&lt;/span&gt;. Pero la esencia es visible. No sé en qué lugar he leído (creo que en &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;&lt;a href="http://www.candaya.com/bolanosalvaje.htm"&gt;Bolaño salvaje&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;) que autores como Bolaño, Vila-Matas, Borges o, en cierta medida, Auster y Marías, son escritores de proyecto. No se plantean su obra como departamentos estancos, una habitación que se cierra para poder abrir otra, sino una casa sin puertas por donde transitar. Un aliento, un tono, una misma temática, caminan, diagonalmente, por sus distintas obras. Aunque, como es el caso de Vila-Matas, éstas tiendan a esfumarse, al final hay una misma bruma donde todos los personajes se funden en un abrazo, y todas sus tramas se entrelazan en mitad de la niebla.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8660791-8745939724088942742?l=undiamasconvida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://undiamasconvida.blogspot.com/2009/01/portatiles.html</link><author>noreply@blogger.com (A.Mora)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-8660791.post-3852353500416711545</guid><pubDate>Mon, 26 Jan 2009 08:43:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-01-26T13:03:59.081+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Ricardo Piglia</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>lecturas</category><title>Pin-ball</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SX2k8_bGYdI/AAAAAAAAARk/4-KNrzC0-gk/s1600-h/Piglia.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 101px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SX2k8_bGYdI/AAAAAAAAARk/4-KNrzC0-gk/s200/Piglia.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5295570104581775826" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Un buen día (ayer, tal vez) decidí que la estructura de todas las novelas que cayeran en mis manos sería exclusivamente la que yo quisiera darle. Así de sencillo: la literatura es un torrente poderoso, pensé, por el que te precipitas tú, lector, y los libros que viajan contigo y a los que a veces te aferras como si de troncos se tratase, y que otras esquivas para que no te golpeen en el cráneo. Tú te agarras a esos libros, los quieres, te sientes en deuda con ellos por lo bien que se han portado contigo. Te los llevas a casa y les pones tu ropa, y les das de cenar. Les das cobijo, para devolverles el favor. Los haces tuyos, los completas, y ese puñado de páginas encuadernadas dejan de pertenecer al tipo ese que te mira en blanco y negro desde la solapa y pasan a ser tuyos y como son tuyos ahora resuelves que, desde sus cimientos hasta sus ramificaciones, tú tienes algo, mucho, que decir en todo esto.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Eso pensé, un día (creo que fue ayer, sí), después de dar carpetazo a un libro de Piglia que se apellida &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;Perpetua &lt;/span&gt;y se llama &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;Prisión&lt;/span&gt;. Pensé que esa novela, que son, como mínimo dos novelas, era un pin-ball. Una de esas máquinas de bar en las que la bola es propulsada con fuerza por un muelle hacia un tablero cuajado de rincones, túneles, esquinas y resortes que escupen la bola en mil direcciones. Así, bola de pin-ball, me sentí yo al leer, de una sentada, &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;Prisión Perpetua&lt;/span&gt;. Noté que Piglia era el tipo que juega, que acciona el muelle que me empuja de un lado a otro, a merced de los vaivenes, pero siempre atento, centinela, a que yo no me despeñe por el agujero del tablero inclinado.  &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Que me ha gustado mucho, &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;Prisión Perpetua&lt;/span&gt;, pensé (ayer, sí, confirmado). Que leeré más de Piglia.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8660791-3852353500416711545?l=undiamasconvida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://undiamasconvida.blogspot.com/2009/01/pin-ball.html</link><author>noreply@blogger.com (A.Mora)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SX2k8_bGYdI/AAAAAAAAARk/4-KNrzC0-gk/s72-c/Piglia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-8660791.post-252074623380715843</guid><pubDate>Thu, 22 Jan 2009 08:47:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-01-23T10:28:24.889+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>lecturas</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Coetzee</category><title>Elizabeth Costello</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SXmM2ayyq2I/AAAAAAAAARU/4EjIwZUPS4g/s1600-h/coetzee.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 156px; height: 200px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SXmM2ayyq2I/AAAAAAAAARU/4EjIwZUPS4g/s200/coetzee.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5294417703483911010" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Escribí en su día un artículo sobre Coetzee, aunque lo he perdido. Lo hice en la época en la que menos leía y, en consecuencia, menos escribía. &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;Juventud&lt;/span&gt; fue uno de los pocos libros que consumí. Me gustó bastante, y aunque no recuerdo muy bien por qué, quiero creer que fue más que nada por la identificación con esa fórmula manida del joven que busca una voz, un estilo en su escritura y no encuentra un modo más apropiado que la huída. He oído por ahí que viene a ser una vuelta de tuerca a &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;El guardián entre el centeno. &lt;/span&gt;Puede ser. &lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hoy leo más, luego escribo. Y desde esta circunstancia personal miro otra obra del Nobel sudafricano: &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;Elizabeth Costello, &lt;/span&gt;un libro híbrido que nació de la necesidad expresiva que condujo a Coetzee a inventar un personaje de ficción, la veterana escritora australiana Elizabeth Costello, para que fuera ella, y no él, quien arrojase en sus conferencias públicas sus controvertidas y libérrimas opiniones. Costello es la careta que utilizaba Coetzee para poder moverse en el pantanoso terreno de la argumentación pública sin tener que mostrarse a pecho descubierto. Y, después, descubrió que en ese personaje-careta había toda una intrahistoria que merecía ser contada: una juventud contestataria, el peso del éxito literario prematuro, los desengaños amorosos, los hijos que reclaman mucho más de lo poco que se les entrega... Y la vejez.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La vejez es el gran tema de Coetzee. Así ocurre en &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;Desgracia &lt;/span&gt;o en &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;Esperando a los bárbaros&lt;/span&gt;, las otras obras del sudafricano que he leído. Hasta en la propia &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;Juventud&lt;/span&gt;, el punto de vista es el de un viejo que reflexiona sobre sus orígenes literarios y su encuentro con la madurez. Aquí, en &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;Elizabeth Costello,&lt;/span&gt; la proximidad de la muerte sobrevuela por toda la obra. Esa escritora de vuelta de todo percibe que el tiempo que le queda mengua a marchas forzadas, y, a pesar de las reticencias iniciales, cuando es invitada a exponer sus ideas en conferencias por medio mundo, no se muerde la lengua: dice lo que siente, con argumentos insólitos pero tenaces. No trata de imponer sus postulados a los demás, pero quiere dejar claro que sus convicciones son insobornables. Y, en un alegórico tramo final, Coetzee resuelve esta ¿novela? con la llegada de Elizabeth a un limbo kafkiano en el que, atónita, la escritora se ve empujada a justificar todos sus puntos de vista, su terco nihilismo intelectual.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Una obra rara, experimental, cuya narratividad se resiente por el excesivo peso argumentativo. Como ejercicio, como apuesta, es admirable. Coetzee nunca defrauda y su pericia y su sabiduría son deslumbrantes, en todos los terrenos, allá donde decide adentrarse. Aunque esta sea, al fin y al cabo, una apuesta menor de un  escritor mayor.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8660791-252074623380715843?l=undiamasconvida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://undiamasconvida.blogspot.com/2009/01/elizabeth-costello.html</link><author>noreply@blogger.com (A.Mora)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_tmfqEOpvlSg/SXmM2ayyq2I/AAAAAAAAARU/4EjIwZUPS4g/s72-c/coetzee.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-8660791.post-9076853632463008814</guid><pubDate>Wed, 21 Jan 2009 16:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-01-21T17:05:06.371+01:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>periodismo</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>okupación</category><title>Maravillas</title><description>Quieren desalojar el patio:&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.patiomaravillas.net/"&gt;http://www.patiomaravillas.net/&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://blogs.rtve.es/hoyempiezatodo/2009/1/20/y-manana-hablaremos-de-okupacion"&gt;Okupación, en &lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; "&gt;&lt;a href="http://blogs.rtve.es/hoyempiezatodo/2009/1/20/y-manana-hablaremos-de-okupacion"&gt;Hoy empieza todo&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8660791-9076853632463008814?l=undiamasconvida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://undiamasconvida.blogspot.com/2009/01/maravillas.html</link><author>noreply@blogger.com (A.Mora)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item></channel></rss>